6 días después del #8M

Después de la borrachera, viene la resaca. Ley de leyes.

El #8M ha sido para nosotras, las feministas que hemos generado y participado en esta huelga, literalmente una borrachera de activismo violeta como nunca antes habíamos vivido. Las que vivimos en ciudades pequeñas, como es mi caso, tuvimos el plato lleno hasta el borde. Recuerdo convocatorias anteriores en las que no llegábamos a 20 personas.

La convocatoria ha sido todo un éxito para las feministas que estamos en esto desde siempre: la palabra feminismo sin connotaciones negativas hasta en los medios de comunicación del patriarcado, hombres organizados para cuidar a las criaturas en las guarderías, entornos laborales muy masculinizados haciendo el parón mínimo de las 2 horas sin rechistar, madres y abuelas que salen a las calles con la ilusión renovada…

Nosotras hemos hecho Historia. Esta vez, sí que sí, saldremos en los libros…

Muy resumidamente, este fue el panorama del 8 de marzo – Día Internacional de las Mujeres y de la Huelga Feminista Internacional –  hasta que los medios de comunicación ponen en su parrilla otro tema, desviando la atención de lo que verdaderamente importa: ¿qué debemos hacer con todo lo que se movió el pasado 8 de marzo? porque muchas ya se habrán olvidado del tema por los motivos que sean, pero nosotras, las feministas, sabemos que la lucha es diaria porque el patriarcado no descansa.

Es obvio que estamos viviendo algo. No sé si es una cuarta ola de feminismo (como ya he leído por ahí), no sé si es una moda pasajera o un hecho puntual al que darle la importancia justa. Lo que sí tengo claro es que tenemos nuevos objetivos de trabajo, porque la huelga feminista nos ha devuelto una imagen muy real de  quienes somos y estamos en esto, de lo que necesitamos y de lo que tenemos pendiente.

Recojo tres puntos que ya hemos incorporado a nuestra agenda y espero sirva lo menos para pensarnos.

# El sujeto político del feminismo está bien vivo. Las mujeres seguimos teniendo muchos asuntos que resolver y la sociedad debe conocer cuáles son estos y por qué son específicamente nuestros. Esta es nuestra lucha, todavía no ha terminado. Por supuesto, un sujeto político interseccional, pero un único sujeto político.

# Aprovechar las modas para crear una base sólida de consciencia feminista. El feminismo está de moda, innegable. Y bendita moda, ¿no?. Pero como decía Lipovetsky, la moda es efímera. Y corremos el peligro de que todo esto pase a mejor vida y nos quedemos otra vez las de siempre y en peores condiciones. La idea es extender el mensaje, cambiar las cosas. Hemos conseguido ya con esta movilización algo muy importante: que gran parte de nuestra sociedad – patriarcal- se identifique con el feminismo o como feminista. Esto no ha pasado de la noche a la mañana, llevamos muchas horas detrás diciéndole al mundo que feminismo no es lo contrario a machismo. Y con este subidón ¿a donde vamos todas y todos juntos? la heterogeneidad y la moda puede resultar en coctel explosivo. Cuidado, no queremos a nuestros agresores diciendo por ahí que son feministas. Con esto quiero decir que ya no está todo conseguido.

# Poner sobre la mesa las demandas de los colectivos feministas en los márgenes. Compañeras, aquí hemos fallado. Las feministas romaníes y las Afroféminas (añado aquí a las mujeres con diversidad funcional y esto daría para otro artículo) nos lo han dicho bien claro. ¿Dónde estaban sus demandas? Seguimos haciendo feminismo hegemónico – blanco, burgués, capacitado, adulto, hetero – A estas alturas de la película nos hemos dejado las claves más importantes detrás: interseccionalidad, sororidad, diversidad, autocrítica.

*Nota: fuente de la imagen desconocida.

14 marzo, 2018

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