10 gritos contra la gordofobia

Hoy en #píldorasdepedagogíafeminista hablamos de <<gordofobia>>, de <<gordoridad>> y de <<empoderamiento gordo>> de la mano de Magda Piñeyro, autora de dos publicaciones de referencia sobre el tema, como <<Stop gordofobia y las panzas subversivas>> (2016) y el recién salido del horno <<10 gritos contra la gordofobia>> (Vergara, 2019).

Nos hemos leído el libro y aquí está nuestra review. 

Las Feminarian somos gordas. Gordas reales y gordas políticas. Esto quiere decir que no solo encarnamos una cuerpa voluptuosa, carnosa, grande; también nos dedicamos a combatir los patriarcados que desean eliminar nuestra existencia gorda de la faz de la tierra. Militamos contra la gordofobia. No es un secreto, llevamos varios años abordando este tema y quienes nos seguís sabéis que la gordofobia está en las primeras líneas de nuestras luchas feministas.

En el año 2016 tuve la suerte de encontrarme con Magda Piñeyro y acompañarla en la presentación de su primera obra a través de la asamblea feminista con la que militaba en esa época. Yo ya seguía su trabajo en la plataforma <<Stop Gordofobia>> y me pareció una gran regalo que mis compañeras de la asamblea pensaran en mí para presentar el evento. Esta fue mi salida oficial del armario como gorda. Gracias.

He seguido el trabajo de Magda Piñeyro estos tres años por las redes sociales e incluso hemos tejido una bonita relación de <<gordoridad>>. Y hoy vengo a hablaros de su recién publicado <<10 gritos contra la gordofobia>> (Editorial Vergara) y de los conceptos indispensables que necesitamos las gordas para armarnos contra este sistema gordofófico.

3 conceptos que hemos aprendido leyendo <<10 gritos contra la gordofobia>>

# GORDOFOBIA

La gordofobia es la opresión y violencia que sufrimos las personas gordas por el hecho de ser gordas en una sociedad que venera la delgadez como símbolo de bienestar, salud, belleza… Esta gordofobia se manifiesta a través de la discriminación, la exclusión, la falta de oportunidades, los insultos…

# GORDORIDAD

Este concepto deriva de otro concepto feminista más conocido: <<sororidad>> o hermandad entre mujeres. La gordoridad (hermandad entre gordas) es necesaria para poner en común las experiencias individuales de gordofobia y hacerlas políticas. Unirnos en gordoridad para salir del aislamiento y la vergüenza, colectivizar nuestros sentimientos y problemas, combatir la gordofobia juntas.

# EMPODERAMIENTO GORDO

Consiste en tomar consciencia de nuestro poderío, de nuestras cuerpas y voces. Es una manera de recuperar la autoestima y la autonomía de manera estratégica.

La gordofobia hay que gritarla

Magda me ha enseñado que la gordofobia hay que gritarla.

Por eso, he extraído de su libro <<10 gritos contra la gordofobia>> (Vergara) los 10 gritos que la autora desmenuza a través de historias personales y análisis social de lo cotidiano, y me lo he traído a mi cuerpo, los he hecho míos y os voy a contar todo lo que se me ha removido dentro después de leerla.

Aquí van mis 10 gritos contra la gordofobia

  1. ¡GORDA NO ES UN INSULTO! Gorda es un insulto, y tanto que lo es. Si eres gorda habrás vivido miles de situaciones a lo largo de tu vida en la que te hayan definido despectivamente como <<la gorda>>. Da igual tu éxito profesional, tus estudios, tu bondad infinita… si no tienes un cuerpo normativo, a ojos de la sociedad serás más gorda que cualquier otra cosa. ¿Y cuándo te llaman <<gordibuena>> qué? ¿Qué cara se te pone? Peor aún cuando te traicionas a ti misma llamándote <<gorda>>, recriminándote ser todo lo que la sociedad odia. Me parece una propuesta muy interesante la que realiza Magda en su libro de apropiarnos del término y resignificarlo. Y así ir modificando el estigma de ser gorda y todo lo que conlleva.
  2. ¡NUESTRA AUTOESTIMA NO ES UNA CUESTIÓN DE ACTITUD! Qué gracia me hace cuando oigo por ahí que si no estoy a gusto con mi cuerpo es un problema mío que tengo que trabajarme yo. Me hace gracia porque nos hemos tragado a lo grande la mentira del individualismo y la escupimos a los demás sin pararnos a pensar en lo que significa globalmente ese planteamiento. Así, el mundo sigue vertiendo su mierda gordofófica sobre los cuerpos periféricos y los cuerpos periféricos intentando cambiar de actitud para complacer a los gurús de la autoestima. Perdona, pero no: es el mundo como sistema de exclusión y violencia hacia la diversidad el que debe cambiar. Yo estoy perfectamente, gracias.
  3. ¡NUESTRO CUERPO NO DA ASCO!  Las vísceras de un cuerpo mutilado en una película: normal; el anuncio de MCDonals con sus carnes transgénicas y su grasientas patatas fritas: normal; la pornogragía misógina y machista: normal; una persona sin hogar en la calle pasando frío y hambre: normal. Una gorda comiendo en la calle: ¡qué asco! De verdad, tenéis que ir al médico y miráoslo.
  4. ¡LA SALUD ES SOLO UNA EXCUSA! Sois tan pesaditos y pesaditas con la salud cada vez que sale el tema de la gordofobia… Magda en su libro dice algo así como que promover la salud no es contrario a luchar contra la violencia hacia las personas gordas. Y me encantó esta reflexión porque es una manera muy directa de callar bocas. Ninguna persona merece ser excluida, violentada, rechazada ni invisibilizada por su aspecto físico. PUNTO. Ninguna persona desea encarnar todo aquello que la sociedad odia, pero si lo hace influirán en ello infinidad de factores (genéticos, pobreza, falta de educación, enfermedad…) y puedo asegurar que ninguno de esos factores será el deseo de inculcar en la sociedad malos hábitos, ni fomentar la diabetes, ni ninguna locura de esas que ya he leído por ahí de los gordófobos y gordófobas. Tenemos que andar siempre justificando por qué somos gordas, qué es lo que comemos, si hacemos dieta o si pensamos hacerla…No creo que a nadie le preocupe realmente nuestra salud, simplemente es una manera de ejercer poder a través del cuerpo normativo. Si esas mismas personas enfocaran su privilegio hacia la lucha por la sanidad pública, contra el modelo alimentario que tenemos, por la educación en salud… en lugar de dedicarse a insultarnos desde detrás de la pantalla o detrás de un despacho con una bata blanca, entonces pensaría que la salud realmente les preocupa.
  5. ¡LA REPRESENTACIÓN ES IMPORTANTE! Estoy harta de que se asocie <<gorda>> con sedentarismo, con opulencia, con glotonería… Estoy harta de que siempre haya una imagen del antes y una imagen del después que indique que mi cuerpo es un fallo que hay que corregir, para mantenerme en un estado de constante insatisfacción personal. Ese <<cuerpo-tránsito>> del que habla la autora refleja a la perfección ese ser incompleto del que hablo. Esas son las imágenes que hay que cambiar porque, como dice Magda Piñeyro, la representación es importante.
  6. ¡NO TENEMOS QUE ESCONDER NUESTRO CUERPO! Hacerse fotos de cuello para arriba, esconderse detrás de algo para que tu cuerpo no salga en las fotos, llevar camiseta en la playa y la piscina, tapar las piernas aunque haga un calor insoportable… Ejemplos que he leído en <<10 gritos contra la gordofobia>> que bien podrían haberse extraído de mi propia vida. Sé que es muy complicado porque yo misma estoy ahí en el proceso, pero el camino hacia el empoderamiento gordo pasa por dejar de escondernos, aceptar nuestra existencia y desde ahí construir un mundo en el que quepamos todas las personas. Para mí la delgadez que exige el sistema a las mujeres es una manera de decirnos que no ocupemos espacios, que se nos vea lo menos posible, que no molestemos. Ser gorda es lo más antipatriarcado que le puede pasar a una mujer.
  7. ¡RECOMENDAR DIETAS ES VIOLENCIA Y EL #TEQUIEROIGUAL TAMBIÉN! La primera vez que fui víctima de las dietas estaba en preescolar (¿4 años?) Gastaba muchísima energía en el colegio y cuando llegaba la hora del desayuno debía comerme únicamente una triste manzana mientras mis compañeras saboreaban sus menús que les permitirían rendir en clase, jugar, correr…Me pasaba el día hambrienta en la escuela y en casa me trataban como a una enferma. Quedé traumatizada. Leyendo a Magda me he dado cuenta de que ese <<te quiero igual aunque estés gorda>> es violencia y que hay un montón de cotidianidades que sostienen esta idea. ¡Tenemos mucho que aprender sobre gordofobia! Esa identidad tan moderna que hay ahora que te dice <<soy sapiosexual, me gustan las mentes…> pero todas sus parejas son flacas ¿WTF? O cuando alguien ve a una pareja en la que él es flaco y ella gorda y a él lo santifican por estar con una gorda, pero al revés eso ni siquiera se ve.
  8. ¡EL AMOR, Y NO EL ODIO, DEBE SER EL MOTOR DE NUESTRAS DECISIONES! Hace un tiempo leí en una cuenta de Instagram algo así como que había que hacer deporte desde el amor hacia el cuerpo y no desde el odio. Se me quedó grabado en la mente porque ese mensaje parecía que estaba dirigido a mí, a mi manera de entender el deporte. Hacer deporte porque tienes una vida sedentaria, porque eres vaga o porque eres gorda no es lo mismo que hacer deporte porque te quieres, para cuidarte y para disfrutar. Es muy común situarse en el primer planteamiento porque la sociedad en la que vivimos fomenta un modelo de salud pasivo, la vida sedentaria y el odio al cuerpo. Así que agradezco muchísimo a esa persona que escribió en Instagram ese texto que tanto me marcó y que ahora me acompaña como un mantra cada vez que hago deporte o me alimento.
  9. ¡ALIANZA GORDA! Tener referentes gordas me ha ayudado muchísimo en mi proceso de empoderamiento. Leer a Magda, ver la serie Dietland, seguir la página de Facebook de Stop Gordofobia… Salir del cuerpo único – delgado, esbelto, alto, blanco, rubio…- que la sociedad patriarcal gordofófica había dibujado en mi mente como el ideal, el deseable, el que tenía que alcanzar, para abrazar al cuerpo real que tengo, gracias a todos esos cuerpos que se han colocado en primera fila y se han hecho visibles para mí, para que yo pudiera amarme más y mejor. También me he dado cuenta de que conecto más con personas gordas, que somos un colectivo que compartimos una opresión y somos conscientes de que la unión destruye la gordofobia.
  10. ¡TENEMOS DERECHO A EXISTIR Y SER FELICES! Hablando sobre el derecho a existir de las personas gordas me gustaría finalizar este texto. Quienes públicamente luchamos contra la gordofobia recibimos constantes amenazas de muerte: <<múerete gorda>>, <<ojalá te mueras gorda>>, <<no deberías existir, gorda>>, etc. Cuando una gorda denuncia la gordofobia o se reafirma feliz y plena en su pellejo, la sociedad gordofóbica sale a la defensiva de manera cruel y violenta. Recuerdo cuando estaba embarazada escribí un post sobre gordofobia en el que me respondieron diciéndome que <<ojalá se muriese mi hijo gordo>>. Para la sociedad gordofóbica, si eres gorda no tienes derecho a existir ni ser feliz y tener descendencia es una aberración. Afortunadamente, hay personas que escriben bonito y te llegan al alma para desprogramar esas creencias del mundo gordofóbico que te quiere invisible. Yo me quedo con esta frase de Magda:

“No hemos nacido para que nos opriman y nos hagan sufrir, compañera. Hemos nacido para ser libres y felices”.

Si eres gorda.

Si eres flaca.

Si eres feminista.

Si eres profesional de la salud.

Si eres activista.

¡Corre a leer <<10 gritos contra la gordofobia>>!

5 junio, 2019

1Respuestas en10 gritos contra la gordofobia"

  1. Bianca dice:

    Cuanta verdad en estas palabras! Cuanto daño hace la sociedad a los cuerpos gordos! Por desgracia todo eso me suena mucho, no por experiencia propia, sino en la de algunas de mis mejores amigas. Muy necesaria la información sobre gordofobia, ya que hay muchas personas que no saben ni que existe. Me leeré el libro seguro!

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